le ponemos el corazón a lo que hacemos

Las emprendedoras ponemos el corazón con pasión

Es así. 

No hay que darle muchas vueltas: los emprendedores y las emprendedoras ponemos el corazón en lo que hacemos porque nos da felicidad.

Fluye la adrenalina cuando hacemos apasionadamente lo que nos gusta, y vamos a todo o nada.

Nos zambullimos en lo profundo del proyecto, nos tiramos de cabeza.

Aún, a veces, sin tener en cuenta – o teniéndolos en cuenta pero por falta de recursos empezamos con lo que tenemos en el momento – todos los elementos que hacen mejor a nuestro producto o servicio…como por ejemplo el espacio de ventas.

Lanzarse al vacío sin miedo

Como mi prima Miriam (42), que siempre pone el corazón y la pasión en cada cosa que emprende en la vida.

Así lo hizo siendo mamá de dos hijos (Ludmila y Matías), de una manera muy especial.

También cuando decidió hacer el vuelo de bautismo en parapente no lo dudó y se lanzó..

Los emprendedores nos lanzamos al proyecto conociendo a la perfección el proceso de armado de nuestro producto/servicio, pero en la marcha nos vamos dando cuenta que:

  • necesitas mejorar el packaging
  • esa forma de vender tu producto o servicio no será suficiente
  • tienes que mejorar un detalle en los materiales o en la producción
  • check
    te falta un espacio cálido, distendido, ordenado y lindo, creado especialmente para atender al posible cliente interesado en nuestro hacer...

Miriam, ante mi pregunta sobre que sintió cuando se lanzó, me respondió:

siempre lo quise hacer, me encanta todo lo extremo, montañas rusas, toboganes gigantes, todo, te sentís nerviosa, mucha adrenalina todo el tiempo, para mi estuvo buenísimo, después cuando baje sentí que quería repetir…

Miriam Beros, mi prima 

El emprender requiere una dosis del encanto por lo extremo.


Es extremo esas eternas horas que dedicamos a pensar y a crear el producto/servicio, salir a visitar posibles clientes sin saber a ciencia cierta a cuántos de ellos le venderemos hoy.


De alguna manera esa adrenalina se siente, y cuando logras una venta, al igual que Miriam, querés repetir! 🙂

No estás sola...

Generalmente este proceso de emprender lo realizas sola, por lo menos al principio.

Haces todas las partes del proceso en soledad.

De pronto, te das cuenta que no estás sola.

También a muchas otras emprendedoras (y emprendedores) que están por ahí, les pasó lo mismo:

  • realizar todas las partes del proceso (multitarea)
  • la necesidad de un espacio físico para ofrecer los productos/servicios porque el costo de tener un lugar es muy elevado, poco sustentable y poco eficiente  
  • que le ya le ocurrió esa situación incómoda con un proveedor, cliente, o socio
  • check
    desean generar mayores ingresos, pero no saben cómo lograrlo
  • check
    no saben cómo sumar clientes de forma recurrente para que la rueda gire sin parar

En ese momento te sentís en comunidad

Sentís que podes unirte con otras, y en esas otras reconocerte.

Aún más: compartir experiencias, sumar ideas para tu proyecto (aunque la escuchaste de alguien que está en otro rubro distinto del tuyo), aprehender, que un par empatice con el problema que tuviste.

Ya no tu familia y amigos. Muchas veces, en el mejor de los casos, te apoyan.

En muchos otros casos, hay que decirlo: dudan sobre si el proyecto funciona o no, no entienden porque no tenes un “trabajo de verdad”, la lista continúa pero no es el caso seguir por ahí ;)…

Respira

Es, hasta ese momento, cuando te reunís con otros pares que sabes que hay una red de contención.

Con quiénes planear nuevas estrategias comunes, pero que se pueden aplicar independientemente en cada emprendimiento.

Plantear capacitaciones específicas (eso que sabes que te falta aprender pero que no lo dan en los cursos enlatados de siempre…), conseguir proveedores y un espacio en común para mejorar los costos, y más…

Recién ahí, respiras… porque lo más importante es no sentirse solo.

Mira a Miriam como respira, al no sentirse sola:

Ese suspiro… “ya pasó”.

Pasó lo peor que era el riesgo de lanzarse al vacío.. sin contención.

Ella arriesgó, y ganó una experiencia que la hizo feliz.

Eso no podría haber sido posible sin sus ganas, su pasión, poniéndole el corazón a su hacer…y sin confiar en el otro que  le hizo de soporte en su hacer.

QUIEN NO ARRIESGA, NO GANA…

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Las oportunidades son calvas, hay que aprovecharlas.

No estás sola, te espero para formar parte de la comunidad de espacio m.

Es un espacio creado para que realices las ventas de tus productos o servicios, atendiendo a tus clientes como se merecen.

Además sumas una mejora a tu emprendimiento: porque la venta de tu producto no es sólo el producto en sí mismo, un emprendedor le ofrece a su cliente potencial una experiencia 360º.

Para lanzarse al vacío, hay que dejar los miedos a un lado y es ahí, cuando aparecen las oportunidades.

LAS OPORTUNIDADES SON CALVAS, HAY QUE APROVECHARLAS. RECONOCERLAS DEMUESTRA QUE TAN ATENTO ESTÁS AL CRECIMIENTO DE TU EMPRENDIMIENTO

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